Son esas personas que se escapan de su cuerpo por los poros
de la piel. Como nadie supo explicarlo hemos inventado un nombre: aura. Son
quienes siguen vivos aún después de morir porque su aura lo sacó de su cuerpo y
se quedó entre nosotros. Son quienes llenan nuestros huecos yermos. Son
quienes siguen llenándolos años después de haberse ido. La Existencia que deja olores
que se siguen percibiendo cuando cierras los ojos.
El resto, nosotros, dedicamos nuestra vida a inventar
nombres que expliquen lo que ellos han dejado por aquí, junto al único don que nos corresponde: la capacidad de reconocerlos.