Dicen que los que van a morir tienen un baño de lucidez en los días previos al deceso. Y yo no sé si estoy mudando piel o si voy a morirme pronto, el hecho es que de unos días para acá tengo descontrol emocional y una posición tan desequilibrada como clarividente ante los hechos inexorables que van cayendo como bloques de hormigón lanzados por lo menos desde Plutón en medio de una playa inmensa. Y a lo mejor me estoy muriendo y por eso lo veo todo en el sitio en el que está. Y a lo mejor sólo es una muda que tengo que hacer para que me salgan las nuevas alas. Una suerte de menstruación vírica que dura unos días y cuando dejas de sangrar has subido cien peldaños.
Se acaba la paciencia más por inercia que por estrés.
En un estanque donde el agua es la misma desde hace años.
Hay que salir de aquí, arpón en mano.
viernes, 13 de enero de 2012
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