Ya voy tarde y me quedo sin café. Me toca cepillado de dientes en el trabajo. Mi mente, sin mi permiso, empieza a dibujar un atasco apocalíptico que crece y crece como mi ansiedad.
Cartera localizada, monedero en su sitio, los teléfonos, el tabaco, el mechero... ¿dónde está la bufanda? Me giro. La veo en el mueble chino. "En el mueble chino" -me insisto. Voy a por ella. Vuelvo a la puerta, tengo todo. ¿Tengo todo? ¿Qué coño hace en mi mano una latita de té de jazmín? ¿dónde está la puta bufanda?
En el mueble chino.
¡En el mueble chino!
viernes, 27 de enero de 2017
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